Diferencias entre el agua mineral de grifo o de osmosis

Diferencias entre el agua mineral, de grifo o de osmosis

Hay muchas e importantes diferencias entre el agua mineral, la que obtenemos de grifo o la que se genera por sistemas de osmosis. Todas ellas, además, están indicadas para situaciones diferentes, por lo que conocerlas es importante para sacarle el mejor rendimiento al agua. Y para proteger nuestra salud y la de nuestras plantas y animales.

Para que puedas conocerlas, desde Sertec Riego hemos redactado este artículo donde te explicamos las principales diferencias que hay entre ellas. De manera que seas tú quien finalmente decida qué agua quiere y para qué.

 

Diferencias entre el agua mineral, de grifo o de osmosis

Todos pensamos que el agua que llega a nuestras viviendas a través del grifo no sólo es potable sino apropiada para nuestra salud. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Y es que a veces las aguas que se consideran óptimas para el consumo humano no son igual de adecuadas para todo el mundo. Por ello, en el mercado podemos encontrar diferentes tratamientos de agua que nos permitirán obtener el agua con la calidad y la composición que deseamos.

En este sentido, en Sertec Riego sabemos lo importante que es diferenciar entre agua mineral, del grifo y de osmosis. Razón por la que siempre llamamos la atención sobre este hecho a nuestros clientes.

Para que ahora tú también puedas beneficiarte de nuestra experiencia en este sector, hemos redactado este artículo donde te explicamos qué es cada tipo de agua y qué diferencias existen entre ellas.

 

Agua del grifo

El agua del grifo es la que obtenemos en nuestras viviendas y que llega a través del suministro de nuestras ciudades y pueblos hasta cada domicilio. Esta agua se obtiene de manantiales y pantanos donde se almacenan para garantizar el consumo durante todo el año.

Este tipo de agua suele ser de gran calidad aunque nunca garantiza una composición constante de iones que sí aporta el agua mineral natural.

El agua del grifo tiene unas condiciones adecuadas de salubridad. Esto la convierte en un tipo de agua que es ideal para cocinar, para el aseo o para regar. Y es que esta agua ha sido desinfectada con diferentes sustancias, lo que la convierte en un agua limpia.

 

Agua mineral

De otro lado hay que hablar de la pureza del agua mineral natural. La ausencia de un tratamiento químico y su composición -rica en minerales- la convierten en la opción ideal para quienes desean ir más allá de la hidratación.

Y es que esta agua es el resultado de un proceso natural que comienza cuando el agua de lluvia (o del deshielo) se filtra lentamente en las rocas de una montaña. Aquí empieza un largo viaje subterráneo en el que el agua adquiere minerales. Sustancias que le aportarán su singularidad y carácter único en el acuífero situado en la profundidad de la tierra donde se almacenará. Y donde se enriquecerá con minerales característicos, aislada de cualquier contaminación.

Esta agua es ideal para quienes desean una correcta hidratación con minerales que ponen los que perdemos a través de la orina o las heces.

 

Agua de ósmosis

Otra manera de tratar el agua es a través de la ósmosis inversa. Para ello, se aplican una serie de filtros para conseguir eliminar cualquier sustancia que pueda contener el agua. Estos filtros son capaces de atrapar cualquier partícula sólida –por pequeña que sea- que pueda estar en el agua del grifo que vamos a tomar.

La principal ventaja de este tipo de agua es que, al filtrarse, se queda completamente limpia. De ahí que esta agua sea una buena opción para quienes residen en zonas donde el agua del grifo tiene un alto contenido en minerales y puede dañar sus riñones. O bien para quienes viven en zonas donde el agua presenta excesivas impurezas, o bien restos de metales pesados.

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