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Piscina de Cloro vs Piscina de Sal

Con el final del invierno, muchas personas comienzan a pensar en las piscinas. Bien porque ya cuentan con una o porque están pensando en construir una en su jardín En ambos casos son muchas las dudas que nos surgen y múltiples las posibilidades que ofrece el mercado al respecto. De ahí que sea frecuente que mucha gente se acerca a los profesionales para solicitarles asesoramiento al respecto. Algo que en Sertec Riego hacemos gustosamente, pues tenemos vocación de servicio.

Una de las cuestiones que más nos plantean nuestros clientes versa sobre las piscinas con agua salada. Y es que en los últimos años muchas personas han optado por esta variante en sus piscinas, lo que entraña muchas ventajas pero también algunos inconvenientes. Para que puedas conocerlos, en Sertec Riego hemos redactado este artículo con el que queremos ayudarte a conocer más las cualidades y las objeciones de cada una de ellas.

Piscina de cloro vs piscina de sal

La piscina de cloro es aquella que se rellena con agua dulce y que requiere cuidados que mantengan el agua en condiciones adecuadas para el baño. Esto es, requiere una depuradora que filtre el agua, utensilios que nos ayuden a retirar la suciedad que se deposita en el fondo de la piscina y también los que se quedan en su superficie; productos químicos con los que poder conocer el estado del agua cada cierto tiempo y saber así si tenemos que agregarle una sustancia u otra que nos ayude a corregir su PH y demás elementos, etc. Es la piscina tradicional, la que hemos conocido desde siempre y la que solemos encontrar en los hoteles, las piscinas municipales, los gimnasios y los polideportivos. Su principal ventaja es que se trata de agua potable, que no tiene por qué afectar al PH de nuestra piel, no nos afectará a las mucosas de la nariz y de los ojos y, sobre todo, no nos sentará mal en caso de que accidentalmente traguemos un poco de agua durante nuestro baño. 

En su contra hay que destacar que se trata de una piscina que da mucho trabajo. Y es que el agua dulce cuando no se encuentra en movimiento tiende a corromperse. Fundamentalmente porque se trata de una sustancia en la que viven microorganismos.

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Por su parte las piscinas de agua salada son espacios que se rellenan con agua de mar. A su favor hay que decir que se trata de una piscina que apenas requiere mantenimiento, pues la sal actúa como elemento destructor de microorganismos, por lo que no proliferan en su interior. Es decir, la sal actúa como si se trata de cloro (en las piscinas dulces), por lo que no hay que añadir ningún producto químico. Eso sí, para que esta ventaja sea real es necesario que la piscina cuente con cloradores salinos en el sistema de filtrado. Gracias a ellos se generará el cloro a partir del agua salada siguiendo un proceso de electrolisis. 

Otra ventaja importante es que las piscinas de agua salada no producen irritaciones ni enrojecimiento en los ojos de los bañistas (como sí ocurre en las piscinas donde se usa el cloro). También es interesante observar que en las piscinas saladas: se reduce la sequedad de la piel, se revitalizan los tejidos del cuerpo –de la misma manera que ocurre cuando visitamos la playa-, se eliminan las toxinas y se evita el olor a desinfectante que suelen tener las piscinas de cloro.

Otro aspecto interesante es que los cuerpos flotan con mayor facilidad en el agua salada. No como ocurre en el mar, pero sí en buena medida. Lo que supone una ventaja para quienes no saben nadar mucho o están aprendiendo a hacerlo. Además, hay que añadir a ello, que los dolores reumáticos o musculares se reducen mucho con este tipo de agua, al mejorar gracias a ella la circulación sanguínea de la persona.

También es importante que cada vez que se sale y entra en el agua sequemos la piel adecuadamente, pues al contener sal los granos actúan como cristales que desarrollan la acción de la luz solar, lo que puede acabar dañando nuestra piel.

En cualquier caso, en Sertec Riego estaremos encantados en ayudarte a llevar a cabo tu propuesta elijas la que elijas.

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